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23 de septiembre de 2012

Veganismo



VEGANISMO: 

Compromiso, Respeto, Igualdad y Justicia

Por: Veronica Franco Peña

La mayoría de los activistas por los derechos de los animales nos consideramos carnívoros redimidos. La mayoría de nosotros recibió el mensaje de liberación en algún momento determinado de nuestras vidas y fue entonces, cuando consideramos estos hechos tan palpantes que llegaron a mi mente varias preguntas:  ¿Me encontraba pasando por momentos de estupor mental? ¿Mi sensibilidad y moralidad se detuvo en el tiempo? ¿Mi conciencia se tomó unas vacaciones? o ¿ llegue a perfeccionar al máximo tácticas de negación y escapismo?

Todos sabíamos que los platillos que disfrutábamos provenían de aquellos animales que muchas veces vimos en los mercados abiertos o en camino a los mataderos. Tal vez verdaderamente fuimos indoctrinados para creer que “ese tipo de animales” solo tenía una finalidad en este mundo: convertirse en nuestra comida. Incluso el idioma apoyaba esta creencia. Después de todo “esos animales” eran denominados “animales de abasto o de consumo”. No existía poder en la tierra que pudiera compararlos con el perro o gato que teníamos en casa. Ellos eran animales “domésticos” (nótese aquí también la tendencia especista de dominación) a los que podíamos querer, besar, cuidar y llorar después de muertos. Los otros, eran animales que “Dios había puesto en el mundo para servir de alimento al hombre”. Al recordar estas afirmaciones que se nos impartían en el hogar, la escuela, la iglesia, y los medios masivos de comunicación como la única norma de vida, reconozco vergonzosamente mi pasado primitivo.


Becerrito amarrado separado de su madre al momento de nacer 
Nadie nunca discutía la forma en la que estos productos llegaban a nuestra mesa. Lo importante era felicitar al chef y pedir la receta. Nadie nunca osaba cuestionar todo lo que había ocurrido para que el “ingrediente” principal de la deliciosa receta llegara a nuestro plato. Esta complicidad milenaria, cruel, corrupta y dañina nos protegió hasta el día en que despertamos a la realidad de una dieta 100% vegetariana/vegana basada en productos vivos, frescos, sanos y libres de sangre inocente.

Si eres vegano sabes perfectamente bien de qué hablo. Pero si no lo eres, te sugiero que por solo un momento, consideres la siguiente información la cual puede ser fácilmente corroborada


Cerdos enganchados vivos

Todo cambio serio y consciente requiere de un proceso de investigación y evaluación personal. Debemos recordar que por un determinado período de tiempo consumimos los cuerpos inertes de animales sin detenernos a considerar los efectos nocivos de esta dieta. Algunas personas optan por el vegetarianismo/veganismo por razones de salud, su preocupación por el medio ambiente, la crisis alimenticia a nivel mundial, por motivos religiosos o por razones éticas relacionadas con el brutal sufrimiento de los animales destinados al consumo en las denominadas granjas factorías.
Los animales destinados al consumo humano viven vidas miserables en las que no se respetan sus necesidades más básicas ni sus derechos como seres vivos. Sufren mutilaciones, deprivaciones, y malos tratos en medio de condiciones deplorables de hacinamiento total para obtener de ellos el máximo rendimiento posible.

Traslado hacia la muerte